CARA A: NOSOTROS
Un mal día, una mala jornada. Amargura es lo único que ves por todas partes, no hay vida… la personas son paredes, simples paseantes de la ciudad y en tu vida que no irradian absolutamente nada. Nada. Y no es por el “mal día”… es porque somos así.

CARA B: CINE
Un personaje aparentemente sencillo resulta ser una persona genialmente real y fabulosa. Una persona increíble. Una situación cotidiana se aprecia como lo verdaderamente bonita que puede llegar a ser. Una vida amarga, o una vida brillante, pero siempre, siempre destilando vida por todas partes.

Es una paradoja que algo que es “ficticio” irradie aquello que debería ser real. Y no porque es algo ideal o inalcanzable, sino porque simplemente somos nosotros los que estamos vivos. ¿O no?

CONCLUSIÓN
En este sociedad hace falta mucho, pero que mucho, gusto por el buen cine. Quienes lo tengan, pueden sentirse felizmente vivos.