Hoy mi post no va por una peli. No va por un director. No va por ningún guión, fotografía, historia extraordinaria, BSO, etc etc. Hoy va por él.

En mi mente cuando pienso en grandes actores me vienen a la cabeza miles de nombres: Marlon Brando, Al pacino, Robert de Niro, Anthony Hopkins, Humprey Bogart, Paul Newman, Dustin Hoffman… y así (por fortuna) una lista interminable. Pero para mí, no existe nadie como él. JACK NICHOLSON.

Cuando hablo de él no me salen las palabras. No logro describir todo su talento (ni siquiera me aproximo). Es simplemente verlo en la pantalla y decir: “dios, este tío es dios”

Interpretaciones mágicas. Es capaz de llegarte al alma con el singular McMurphy en Alguien voló sobre el nido del cuco, hacerte temblar de miedo en El Resplandor, morirte de la risa en Mejor imposible, ponerte la “piel de gallina” en El cartero siempre llama dos veces, trasladarte a ciudades oscuras y de crimen organizado en Infiltrados, o meterte de lleno en una película típica de cine negro como Chinatown… Incluso trasladarte a Gotham City en Batman.

Jack es un guía dentro del mundo del celuloide. Y con guía quiero decir que él nos conduce por este fascinante y maravilloso mundo. Como si de una reencarnación divina estuviéramos hablando. El cine es un arte que se expresa y se plasma a través de talentos como el de Nicholson.

La cuestión es que eso sólo lo pueden hacer los grandes. Muy pocas, poquísimas personas fueron y son capaces de trasmitir los que este ACTOR trasmite a través de sus interpretaciones.

Su excelencia no tiene explicación… él nació para el cine y él

forma parte de su significado.

Él lo hace inmortal.