Existen grandes películas, grandes actores, grandes directores, grandes guiones, grandes historias………y luego está Stanley Kubrick.

Me parece una gran frase para describir lo que Stanley Kubrick marcó en el mundo del cine. En mi blog, no podía faltar un post dedicado solo a él, al más grande del 7º arte, al genio y figura, al artista, al maestro… al DIOS Stanley Kubrick. Porque sus películas no son simples “películas” sin más. Son obras de arte, divinas y perfectas que no tienen comparación. Sí, sí, lo sé, pensareis que soy una exagerada. Pero no existe, ni existió y me atrevo a afirmar que nunca existirá cine como el de Kubrick.

Es él quien le dio sentido en mi vida al cine. Sus películas fueron las que me volvieron una adicta de este arte. Y yo creo que se debe a que sus películas van más allá. Es decir, me resulta IMPOSIBLE definir con palabras cada una de sus obras maestras porque no acabaría nunca. No existirían adjetivos suficientes para calificar a “La naranja mecánica”, “El resplandor, “Teléfono rojo volamos hacia Moscú”, “La chaqueta metálica”, “Lolita”, “2001 Odisea en el espacio”, “Barry Lindon” La perfección y la meticulosidad llevadas al límite están en cada uno de sus films. En sus planos y escenas hay horas, semanas, meses de trabajo casi enfermizo de este genio obsesionado por conseguir la perfección de cada uno de los detalles de sus películas: las imágenes, la música, sus actores, sus escenarios, sus historias… Todo está calculado hasta el más mínimo elemento, imperceptibles seguramente para muchos.

Pero es que lo genial de Kubrick, y donde radica sus “divinidad” como lo llamo yo, está en la unión de una realización extraordinaria y unas historias perfectamente escogidas. Una vez Stanley dijo que ”los grandes libros no pueden ser llevados a la gran pantalla, pero los libros mediocres sí”. Y eso es lo que hizo. Basándose en historias de libros sin mucha repercusión ni reputación, creó obras de arte y las inmortalizó para siempre en la historia. Rompió esquemas con sus temas e historias, nunca antes plasmados en la gran pantalla. Los planteó de forma extraordinaria, innovadora, explícita e impactante…pero sobre todo de forma ARTÍSTICA. Aun se me pone la piel de gallina cada vez que veo la famosa escena de un paseo espacial al ritmo de Danubio Azul (Strauss) de “2001 Odisea en el espacio”. Y más si pienso que está hecha en 1968…

Se adelantó en el tiempo, utilizó técnicas que nunca antes se utilizaron y hoy en día son habituales en el cine. Y lo mismo, me repito, con las temáticas de sus films: imágenes impactantes y explícitas de ultra violencia y sexo en “La Naranja Mecánica”, viajes espaciales y futurismo en “2001 Odisea en el espacio”, pederastia y obsesiones enfermizas en “Lolita”, denuncia de la guerra y sus consecuencias en “La chaqueta metálica” y en “Teléfono rojo volamos hacia Moscú”…

Tachado de loco, obsesivo, neurótico y hasta de mal tratar a los actores en sus films, lo cierto es que Kubrick no era una persona normal. Él era un genio, y se comportaba como tal. ¿Pero y eso que más da? En el mundo del cine, en el Olimpo de las grandes leyendas, Kubrick está en la cima. Y no sólo en el mundo del cine. Yo lo colocó al lado de los grandes genios y figuras que han pasado por este mundo, y quizás (sí, lo confieso) siempre un escalón por encima de todos ellos.

Sería inútil intentar expresar y simplificar tanta genialidad. Creo que eso ya lo hizo él solo, inmortalizándose en sus obras, y haciendo grande, enorme, la palabra CINE.